lunes, 17 de febrero de 2014

Del nombre.

Pri la nomo.

Antes de explicaros cómo funciona el Esperanto, os voy a hacer una reflexión: habitualmente el nombre de los idiomas no es tal, sino un adjetivo: el idioma inglés, el (idioma) español, turco, francés, etc... Normalmente ese adjetivo se refiere al país en el que se originó. Pero no existe ningún país cuyos nativos hablen el idoma Esperanto oficialmente, o que haya surgido allí. El Esperanto no es un idioma nacido en el seno de una comunidad de modo espontáneo, sino que fue inventado por una sola persona, aunque es cierto que luego lo han ido adoptando millones de personas en todo el mundo durante los casi doscientos años que han transcurrido desde entonces. El origen del Esperanto es diferente, como hemos visto anteriormente: de Lengua Internacional se empezó a llamar La lengua de Esperanto, que era el pseudónimo que usó su creador  y que en realidad significa el que está esperando. Pero un pseudónimo es, aunque falso, un nombre, y en este caso es un nombre propio que define tanto a la persona como al idioma al que con el tiempo pasó a designar. Y los nombres propios se escriben con la inicial en mayúscula, al menos en español, inglés y Esperanto, y quizá en todos los demás idiomas  que yo no conozco. Por eso, aunque se diga español, inglés, francés, checo  y lituano, entre muchos otros, se ha de decir Esperanto y no esperanto. Porque, además, en el habla común esperanto significa el que está esperando, como ya hemos dicho, en ese idioma.

Dicho todo esto, ya podemos comenzar a hablar de las reglas del idioma.

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